A tu suicidio
¿Por qué te has marchado de casa aún con tu cuerpo casi muerto? has cambiado bastante pero en tus ojos retratados alumbra la sensibilidad, todavía está tu pupila golpeada por la dura vida. Todo ha sido menos, de menos a casi menos, sin embargo la enseñanza me alumbrará tu dulce idioma de la indiferencia, consecuente a ello mi gratitud estará impregnada junto a tus vivencias, no pasa nada . No, realmente sí pasa algo, nuestra despedida nunca fue , sigue aquí, en los silencios de este cuarto que poseen tu presencia, esta despedida sigue aquí como un corazón frágil que siempre solloza, como un corazón débil de amor, débil para amar; fuerte como el arte . En el fondo, hay dos sólidos pasos que me anclan a un visceral recuerdo, un recuerdo madre, este, todos los días pasa y me visita pero nunca encuentro el coraje...