Una sola pieza
Cuando me hablaste de una sola pieza, cuando el postre deleitó la valla y yo subí por la huida, cuando me diste la cuna y yo el sol, en ese momento acaricié las grandes aguas empinadas, y tú…tú con sed. Cuando dejé de ser poeta, cual epístola me mató, decidí narrar acerca de ti nuevamente mientras depositaba antojos al llorar, en un final de aliento afirmé no escribirte más, sino, dedicarme a leer, a leerte. Fuimos todo el juego completo, el problema era la pieza, tú, esa pequeña partícula, esa partícula de seda cuando medía tallas; y fenecí de nuevo… injustamente fui tú árbol y por un instante amaste la deforestación.