El último roce
La simplicidad del caos como el último roce que nadie desea
fui, yo
la miga de la mesa donde se postraron miles de reyes, fui, yo, el siervo
/ese último roce que nadie desea/ o tal vez la sobra del vacío
el vacío existencial junto con la simplicidad de salir a divagar dentro de la mente y siempre vivir /afuera/
ser un nómada pensante
como: poseer un concepto del aquí y ahora para desvestir el atributo menos elogiado
-el dolor-
que siempre está ahí
y es la elección del alma para aceptarlo;
hacerlo propio
¡sí! aunque pueda parecer fugaz
como el amor resentido
ese que vuelve ingrato de ternura al ser y a la vez sustrae el bagaje que lleva lo único que tenemos por cargar en este viaje de vida
(eso mismo)
el último roce que nadie desea...
Hola , que bomba 💥👌
ResponderEliminarCuando el destinó trajo consigo la sonrisa que se escapó de ese fatídico pero fantasioso camino.
ResponderEliminarPude comprender que el dolor no puede ser eterno.