Deseos

Estimaría yo, entonces, que los deseos son una fuga al sufrimiento instantáneo,
al sufrimiento que nunca está inerte, sin embargo,
cuando se obtiene lo deseado dejas de correr como un conejo tras la huerta de frutos; simplemente sacias tu hambre.

Eso somos, hambrientos deseos andantes que son cerrados tras un efímero plato de respuestas que luego te dejan más interrogantes que un test de versatilidad,
aseguro que siempre se corre tras un deseo que termina por ser un logro banal y así se pasa la vida, en una carrera disparatosa mientras disfrutas indirectamente un sufrimiento impulsivo que te invita a seguir.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Lúdico placer

Mi compañera de lecturas

El último roce

Una sola pieza

A tu suicidio

Verso

Él es el río

La extensión del silencio

No es amor

Hay infinidad de despedidas