Una
parábola en medio de la nada
una conjetura en medio del todo
el /algo/ aquí, donde habitan un sinfín de algoritmos rítmicos
como el corazón
como las melodías
como los cambios cíclicos que hacen percibir los días y seleccionar momentos
que en la mayoría de los casos no son fotografiados
pues que mas da
al fin de cuentas
instantáneamente se guardan miles y miles de álbumes
sin fecha, sin pasado; sin mañana
sin verdades limitantes, puesto que en la memoria no existen.
Estar para ti como nadie más en segundo plano es vivir
sí, tal vez penamente eso es /vivir/,
a diferencia que /estar/ es solo un término en reposo,
y
/sentir/ es siempre
ir de aquí para allá.
El último roce
La simplicidad del caos como el último roce que nadie desea fui, y o la miga de la mesa donde se postraron miles de reyes, f ui, yo, e l siervo /ese último roce que nadie desea/ o tal vez la sobra del vacío el vacío existencial junto con la simplicidad de salir a divagar dentro de la mente y siempre vivir /afuera/ ser un nómada pensante como: p oseer un concepto del aquí y ahora para desvestir el atributo menos elogiado -el dolor- que siempre está ahí y es la elección del alma para aceptarlo; hacerlo propio ¡sí! aunque pueda parecer fugaz como el amor resentido ese que vuelve ingrato de ternura al ser y a la vez sustrae el bagaje que lleva lo único que tenemos por cargar en este viaje de vida (eso mismo) el último roce que nadie desea...
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