Te ví rodearme los miedos con hipotéticos calores banales
y así, fue que mi modo espera hizo metástasis para ser quemado.
Te ví rodearme los miedos
pero
jamás apagar las llamas.
El último roce
La simplicidad del caos como el último roce que nadie desea fui, y o la miga de la mesa donde se postraron miles de reyes, f ui, yo, e l siervo /ese último roce que nadie desea/ o tal vez la sobra del vacío el vacío existencial junto con la simplicidad de salir a divagar dentro de la mente y siempre vivir /afuera/ ser un nómada pensante como: p oseer un concepto del aquí y ahora para desvestir el atributo menos elogiado -el dolor- que siempre está ahí y es la elección del alma para aceptarlo; hacerlo propio ¡sí! aunque pueda parecer fugaz como el amor resentido ese que vuelve ingrato de ternura al ser y a la vez sustrae el bagaje que lleva lo único que tenemos por cargar en este viaje de vida (eso mismo) el último roce que nadie desea...
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