Trae la tarde consigo misma
mientras danza con sus ancestros
que tradición sentirse en pena
que estado tan neutro esta muerte en el monte
sin miedo
sin fatalidades
porque un nuevo día es adentrarse a la muerte
y no producir suspenso.
Volver a la vida en esta tarde consigo misma no es más que despertar en el sueño más lucido y desear morir, siempre.
El último roce
La simplicidad del caos como el último roce que nadie desea fui, y o la miga de la mesa donde se postraron miles de reyes, f ui, yo, e l siervo /ese último roce que nadie desea/ o tal vez la sobra del vacío el vacío existencial junto con la simplicidad de salir a divagar dentro de la mente y siempre vivir /afuera/ ser un nómada pensante como: p oseer un concepto del aquí y ahora para desvestir el atributo menos elogiado -el dolor- que siempre está ahí y es la elección del alma para aceptarlo; hacerlo propio ¡sí! aunque pueda parecer fugaz como el amor resentido ese que vuelve ingrato de ternura al ser y a la vez sustrae el bagaje que lleva lo único que tenemos por cargar en este viaje de vida (eso mismo) el último roce que nadie desea...
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