A tus manos
A tus ofrendas
a tus manos llenas de orgullo, mismas que cuentan miles y miles de aberturas
tales como equivocarse y volverse a equivocar porque de eso se trata,
tenerlas ahí no es tenerlas; es hacerlas una sola.
A tus manos que desvisten lo banal
a ellas les atributo el hábito de ser feliz por un concepto más allá,
dopamina, suplente de viscerales vacíos.
Sé que son dos balas que nunca disparan porque poseen pánico de atacar cuando desean ser mortales de sosiego.
A tus manos que no compiten en roces carnales cualquier persona muere en la disputa.
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