El hombre del lado está huérfano de visón
¡pobre de él!
vive la vida con fuerte lamento acechante lleno de orgullo
su jardín siempre está marchito
él nunca riega más allá de la cerca,
en cambio, yo, cruzo los alambres y siempre encuentro
dos brazos fraternales.
                                   Dos lindas flores.

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