Bríndame todo lo que implica estar vivo aunque me duela pues eso es estar plenamente sensible. No quiero quedarme con un letargo de por vida, no sin ti yo cantaba esta historia hasta que dormías sí y ahora que duermes para siempre recuerdo que nuestro más hermoso sueño todos los días fue la alegría de que aquí nunca hubo un punto final suspensivamente hasta que yo duerma para siempre junto a ti también.
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Mostrando entradas de 2021
Diálogos, 01.
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Angélica Naranjo
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-¿Puedes creer que considero esto como un modo de lucha? para ella por mí por los sutiles abrazos con la vida y la bienvenida al amor que siempre me esperó al otro lado del desasosiego. -No lo creo. -Entiendo, ¿y qué hay de ti? - De mí… Un vacío visceral, a la moda y confiable, un fuerte respaldo hacia la duda y una hermosa intensión por el final del mismo. El vacío de mí, por mí, pero creo que ya es hora de hablarle al corazón de forma natural porque la vida es así, por mas que vivamos en dirección contraria. Mi intención no es hacerme a un lado e intentar fluir siempre en todos los momentos, no a veces lo posible no luce tan ameno. -Pronto aprenderás a ser solo esencia, a ser un accidente, a ser más frecuente a tus frecuencias o simplemente a dejar de ser un hombre para ser humano . -No he tocado mi Ego en años, supongo que no lo necesito si a eso te refieres. -¿Y qué tal si al otro lado del vacío se encuentra una buena forma de ignorar la idiotez carnal por correspondenc...
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Angélica Naranjo
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" No lo veo, luces como una mujer frágil " así es luzco como una mujer frágil tan frágil para sentirme fuerte con ese comentario ¡sí! mi perspectiva de vida es esto robarme la sublimidad del llanto en un verso y dormir con él, postrarlo en el papel... Que hermosa manera de sentirme viva entre mis renglones que gritan cientos de fragmentos, ahí se encuentra un "mujer frágil, que ágil" ¡sí! orgullosamente soy una mujer sumamente frágil.
A tu suicidio
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Angélica Naranjo
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¿Por qué te has marchado de casa aún con tu cuerpo casi muerto? has cambiado bastante pero en tus ojos retratados alumbra la sensibilidad, todavía está tu pupila golpeada por la dura vida. Todo ha sido menos, de menos a casi menos, sin embargo la enseñanza me alumbrará tu dulce idioma de la indiferencia, consecuente a ello mi gratitud estará impregnada junto a tus vivencias, no pasa nada . No, realmente sí pasa algo, nuestra despedida nunca fue , sigue aquí, en los silencios de este cuarto que poseen tu presencia, esta despedida sigue aquí como un corazón frágil que siempre solloza, como un corazón débil de amor, débil para amar; fuerte como el arte . En el fondo, hay dos sólidos pasos que me anclan a un visceral recuerdo, un recuerdo madre, este, todos los días pasa y me visita pero nunca encuentro el coraje...
Él es el río
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Julieth Pinzón G.
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A mi padre. Él se arrojó al vacío, sin saber que se sumergiría en las profundidades de su silencio. Esa voz le era tan familiar o tal vez era la voz de un sueño que no supo interpretar y que lo acompañó en el paso del tiempo. ¿Dónde está el Rey? ¡Sí! Siempre hay un rey con ondulantes vestidos blancos y un rostro. ¡Oh, Dios! ¡Su rostro! El Rey es un río, él es un río, repleto de lágrimas de amor, extrañeza y abandono. Hace mucho hubo un Rey; su nombre era Miguel. Era el hombre más radiante de todos los imperios del mundo; el engaño de una mujer le arrebató a su princesa. Él se arrojó hacía su muerte, en el río del que tú hablaste en mi lengua materna, se le llama: Río Nostalgia .
El último roce
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Angélica Naranjo
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La simplicidad del caos como el último roce que nadie desea fui, y o la miga de la mesa donde se postraron miles de reyes, f ui, yo, e l siervo /ese último roce que nadie desea/ o tal vez la sobra del vacío el vacío existencial junto con la simplicidad de salir a divagar dentro de la mente y siempre vivir /afuera/ ser un nómada pensante como: p oseer un concepto del aquí y ahora para desvestir el atributo menos elogiado -el dolor- que siempre está ahí y es la elección del alma para aceptarlo; hacerlo propio ¡sí! aunque pueda parecer fugaz como el amor resentido ese que vuelve ingrato de ternura al ser y a la vez sustrae el bagaje que lleva lo único que tenemos por cargar en este viaje de vida (eso mismo) el último roce que nadie desea...
No es amor
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Julieth Pinzón G.
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No es amor el amor que, al percibir un cambio, cambia o que obliga al distanciado a distanciarse. - Shakespeare Hay quienes avanzan con un ritmo voraz, hay quienes se detienen en el pantano; hay quienes suman a la vida cantos de alegría otros que restan días, meses, años y vida. No es amor sentir angustia por encontrar la verdad, ni es desamor no darse a toda intimidad; a veces la incertidumbre lleva a buscar la distancia, sin quererse distanciar. Abandonar en tiempo de tempestad, es como apuñalar una herida que sangra. En definitiva, no es amor que, con bajeza, toquen a tu puerta con una mirada egocéntrica.
Lúdico placer
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Angélica Naranjo
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Quizá sea cierto alinear los miedos junto con la cordura quizá sea cierto que el letargo sustrae miles de mentes en funcionamiento y que la soledad no es estar solo quizá sea cierto que urgir de algo antes de auto cuestionarse acerca de si se necesita o se quiere resulta por servir quizá sea cierto que se puede ser “rico” creando más o necesitando menos. Quizá las posiciones más complejas por las cuales el ser humano se afecta no son en el fondo las necesidades primarias, sino, las banalidades. Quizá vivir y no tener la perspectiva de que algo te llena la felicidad es erróneo, quizá el afán de ser feliz con recompensas efímeras se roba la esencia de carencia que hace disfrutar eso que no está, pero que a lo sumo ni hace falta.
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Angélica Naranjo
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Una parábola en medio de la nada una conjetura en medio del todo el /algo/ aquí, donde habitan un sinfín de algoritmos rítmicos como el corazón como las melodías como los cambios cíclicos que hacen percibir los días y seleccionar momentos que en la mayoría de los casos no son fotografiados pues que mas da al fin de cuentas instantáneamente se guardan miles y miles de álbumes sin fecha, sin pasado; sin mañana sin verdades limitantes, puesto que en la memoria no existen. Estar para ti como nadie más en segundo plano es vivir sí, tal vez penamente eso es /vivir/, a diferencia que /estar/ es solo un término en reposo, y /sentir/ es siempre ir de aquí para allá.
Fue un vértice
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Julieth Pinzón G.
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Hoy me hago nuevamente la misma pregunta: ¿Por qué se dobló el vértice? No encuentro más respuesta; necesitaba dar paso a otra métrica. Escuché el sonido de la ruptura de un lápiz, sentí el dolor de quien a recorrido el camino; Y ahora se encuentra en el piso. Tuve que arrastrarme codo a codo para comprender que caerse es levantarse. Escuché murmullos de la difícil juntanza, Escuché el ruido de quien taladra un hueso; Escuché que iban por el tornillo número seis, Escuché al silencio y al tiempo decir que la extensión de la vida puede terminar en un momento. Escuché la voz de la desesperanza, la angustia de una madre y un padre; Escuché la voz de los moribundos, de los que tienen las horas contadas. Escuché como sonaban las puertas, las ventanas, los pasos. Escuché las gotas de lluvia en mi interior, pero tu voz nunca. Fue un vértice dijeron todos. Para mi fue la vida.
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Angélica Naranjo
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Trae la tarde consigo misma mientras danza con sus ancestros que tradición sentirse en pena que estado tan neutro esta muerte en el monte sin miedo sin fatalidades porque un nuevo día es adentrarse a la muerte y no producir suspenso. Volver a la vida en esta tarde consigo misma no es más que despertar en el sueño más lucido y desear morir, siempre.
A mi raíz
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Angélica Naranjo
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La madrugada de tu aurora se asoma un pirómano y un cauce un viento enfermizo de mano con la cizaña juntos van de aquí para allá, como las raíces aquí soy un gen invariable. Por ello, no me fugues a los poderes de tu carácter aunque solloza me paso la muerte paulatinamente por los dedos; por los renglones. Considerarme hija de tu álveo y crecer como el Samán (que paisaje tan nublado) volar como tu fauna -llorar como tu flora-.
Autenticidad
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Angélica Naranjo
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No es apto recuperar un desafío mal dado, mal descrito y con una nefasta analogía, lo que mal se percibe mal se almacena temporalmente en sí mismo. Por eso, es mejor ser ligero y sentirlo real desde ahí desde la esencia del ser y corazón, con ello es suficiente para aprender del desafío sin necesidad de ganar; ganar es para todos y unos pocos … aprender es ganar aun sabiendo que la derrota es también un /triunfo/.
Homónimas heridas
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Angélica Naranjo
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Tomé al orgullo por mis manos, lo traje a casa y no hablé con él, de nuevo lo tomé por mis manos y nos quedamos toda la noche en silencio. Tomé al orgullo por mis manos como homónimas palabras, luego, abrí un álbum de viejos recuerdos -sollozó-, sollozamos. Tal parecía que guardábamos perplejas utopías tal parecía que nos distinguíamos antes de cruzar la calle, pero, siempre fue él quien me tomó por sus manos y me replicaba -no te conozco-.
Ya no
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Angélica Naranjo
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Ya no hay cupo para las dudas ya no queda espacio para ti, he nacido en el mismo suburbio donde quedé en abandono, ya no me escondo en mis raíces, ahora, me multiplico. Ya no me calmo con el mismo masoquismo ya no me odio ya no te odio ya no hay lunes largos ni sonrisas enfermizas ya no me cohíbo, ya no te tatúas como un delirio triste fugado en mi cuerpo. Ya no te deduzco, te conozco; por ahora, no deseo más. Ya no me administras los miedos donde mis verdades fueron subestimadas, puesto que al final siempre existió un nudo flojo que sostenía esta aplacada historia. Ya no cierro estas dudas ya no muero, ya entendí ese pequeño fragmento que no me dejaba pasar de página, ¡ya terminé el libro!
Lucro
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Angélica Naranjo
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De entrada, sitúo a la lealtad para que llore, al rato, percibo que no es quien se reta a ser. Hablo con ella y me recita que las promesas le parecen de mal gusto, asiento y me hago a un lado. Su visita es y será el mejor regalo de bienvenida, pero, recogeré mi bagaje así no me haya instalado. Vaya forma original de escupirme en la memoria que no todos resuenan bajo la lluvia; unos recogen el agua y hacen con ello miles de charcos, mientras que yo… bueno, yo soy constante con llenar el pozo.
Símil
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Angélica Naranjo
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A tus manos
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Angélica Naranjo
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A tus ofrendas a tus manos llenas de orgullo, mismas que cuentan miles y miles de aberturas tales como equivocarse y volverse a equivocar porque de eso se trata, tenerlas ahí no es tenerlas; es hacerlas una sola. A tus manos que desvisten lo banal a ellas les atributo el hábito de ser feliz por un concepto más allá, dopamina, suplente de viscerales vacíos. Sé que son dos balas que nunca disparan porque poseen pánico de atacar cuando desean ser mortales de sosiego. A tus manos que no compiten en roces carnales cualquier persona muere en la disputa.
Pudrición
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Julieth Pinzón G.
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Tengo mi corazón que resbala y da vueltas en su propia sangre, y el tuyo está desbaratado, revenido y lleno de pudrición. Ésa es también mi ventaja. – Juan Rulfo Putrefactos están los pechos de quienes laceran, aquellos fatuos que emanan blasfemias; músculos que palpitan por necesidad, pero sin vitalidad. Putrefactos son los corazones revenidos que se jactan de moralismos, de filosofías del “otro” -de los “otros”- que solo se las creen así mismos. Sus bajas temperaturas les permiten ser aves rapaces; a la hora de e-x-t-e-r-m-i-n-a-r. Putrefactos están aquellos que con utilitarismos nos convencen de la rendición. No pueden fracturar nuestra indeleble dignidad; manipularnos con hambre, cristalizar nuestros ojos. Pudrición hay en las lenguas mezquinas, en las lenguas silentes de "normalidad". Lenguas bípedas que narran desde la apatía; ¡Cuándo veneno corre en su saliva! El amor no se pudre; el amor es el otro. Porque mi patria soy yo; ...
Allí
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Angélica Naranjo
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Tal vez allí donde todo resuena. Donde las miradas dejan de ser eso y se convierten en exuberantes latidos, donde los kilómetros de distancia se juntan con el caos y donde el silencio ahora grita más fuerte que los recuerdos; ahí estoy yo. Ahí estoy, esperando a encontrarme en el único estirpe donde nunca he habitado y donde nunca pensé estar, porque la vida siempre ofrece sorpresas sin estar necesariamente de vuelta al sol, -allí- allí simplemente soltaré mis brazos y sollozaré como siempre lo he hecho, sin reserva alguna, allí bastará el amor visceral de lo que refuto a diario frente al espejo y el amor miles de renglones dispuestos a no estar nunca más limpios, pues reemplazaré sus deseos con los míos en tinta para así estar impuros todos. Y finalmente más allá del allí está la esperanza con un obsceno camino lleno de lúgubres paradas.
Deseos
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Angélica Naranjo
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Estimaría yo, entonces, que los deseos son una fuga al sufrimiento instantáneo, al sufrimiento que nunca está inerte, sin embargo, cuando se obtiene lo deseado dejas de correr como un conejo tras la huerta de frutos; simplemente sacias tu hambre. Eso somos, hambrientos deseos andantes que son cerrados tras un efímero plato de respuestas que luego te dejan más interrogantes que un test de versatilidad, aseguro que siempre se corre tras un deseo que termina por ser un logro banal y así se pasa la vida, en una carrera disparatosa mientras disfrutas indirectamente un sufrimiento impulsivo que te invita a seguir.
Miedo de mi miedo
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Julieth Pinzón G.
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Hubo tembladera antes de dar el salto, aún así saltaste, y sé que el arrepentimiento llegó con la gravedad. Sé que tú cuerpo yermo sudó el frío y el miedo de toda una vida reunida -y aún así saltaste-. Entendí que el miedo de mi miedo se resume en saberte triste y no haberte consolodado. Saberte herido y no haberte curado tal llaga. El miedo de mi miedo se resume en que yo también he querido dar el salto, pero siento el dolor ajeno y lloro viendo mi cuerpo yermo y sin consuelo. Mi dolor no terminaría ahí. El miedo de mi miedo es no poder vivir con pasión la vida ingrata. El miedo de mi miedo es dejar pasar las oportunidades gratas del vivir, y dejar que el tiempo pase por encima de mi cuerpo. El miedo de mi miedo es seguir llorando por el olvido ajeno.
Espesa lealtad
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Angélica Naranjo
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Las cosas nunca iban bien. Siempre me veía de reojo con sus manos gratas y poros resentidos por el trabajo, toda nuestra estirpe fue tan simple como mirar hacia el reloj y tan compleja como sentir el tiempo llevarse lo único que eres, como caminar descalzo en el fango de la muerte; pero, sin mirar el fondo del mismo, a ti. Siempre supe que éramos /polvo/. Sucesivamente las cosas nunca iban bien, de nuevo lo hizo ¡sí! de nuevo se postró ante mis ojos con su llama quebrantada. Su ley siempre le salía de lo más fácil, llegar, caminar conmigo, sollozar, ella era todo un animal con su espesa lealtad, pero arruinó mi vida, tal vez nunca supo que yo sabía lo que había olvidado... Las cosas nunca iban bien, sin embargo; alcé las manos y dejé que me asesinara en una noche, en todo un alba. Todos los días moría, un día era una sustracción de sosiego así, pues nunca me sentí con esperanza total mi esposa me mató con su compañía. Para mí siempre quedará la evidencia de q...
Canción rota
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Julieth Pinzón G.
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Orillas distintas
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Julieth Pinzón G.
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Nos encontramos en orillas distintas, he transitado un camino lleno de dolor, miedo y lamento; he trabajado muy duro para no arrepentirme de mis palabras dichas y mis silencios. No hay duda, ha sido lo mejor. Hay cosas que nunca entenderías y mi forma de querer está aquí. Hay palabras que solo son rumores y chismes, es mejor que cierres tu puerta. Te he observado desde otras orillas, en algunas ya no me percato de tu presencia. Yo estaré mejor sin ti; espero que tú también lo estés sin mi. A veces te veo cruzar la orilla de la puerta, te beso los párpados, te veo dormir. No me desees suerte, porque se vuelve algo precario. Tu orilla ya no es mi orilla. Cruza la calle, Déjame ir.